Cartelería de la Guerra Civil Española

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Los carteles existen desde tiempos remotos. Los egipcios, los griegos y otras muchas civilizaciones antiguas ya grababan mensajes en soportes como la piedra o la arcilla de las vasijas.

El cartel tal y como lo conocemos hoy en día no apareció hasta la invención de la litografía en 1798 a cargo del Aloys Senefelder, un año antes del golpe de estado de Napoleón Bonaparte. En un comienzo, esta técnica era demasiado lenta y costosa para la producción de carteles, por lo que éstos eran fabricados en bloques de madera (xilografía) o grabados en metal.

Fue el también francés Jules Chéret quien, tras estudiar de joven las técnicas de impresión de la época, desarrolló un nuevo proceso litográfico de tres colores que, utilizando tres piedras de color (generalmente rojo, amarillo y azul), permitiría a los artistas desarrollar obras de cartelería con una enorme variedad de color a un precio económico. Con la llegada de la industria y el crecimiento de las metrópolis aparece la necesidad por parte de los empresarios de vender sus productos y, por tanto, de dar a conocerlos: teatros, libros, licores, perfumes, espectáculos...

Chat Noir - SteinlenLa combinación de ambos factores dio como resultado la explosión cartelera de la Belle Époque con una más que profusa obra en este soporte (que todos tenemos en la retina) por parte de variados artistas, muchos de ellos muy conocidos por la mayoría de nosotros, como Toulouse Lautrec, Alphonse Mucha o el mismo Chéret, y otros no tanto, Alexandre Steinlen o Henri Gabriel Ibels.

No obstante, los carteles no siempre han tenido fines puramente comerciales o publicitarios. La cartelería se ha usado como herramienta para muchos otros fines, como la propaganda o la concienciación social. Y aquí es justamente donde quería llegar. Tras el tostón... ¡otro tostón!


Independientemente del pie que cojee uno (izquierdo o derecho), es innegable que en España, durante la época de la Guerra Civil, se produjo una corta pero muy intensa "época dorada" de la cartelería. La situación del momento propició la aparición de incontables carteles cuyo fin propagandístico no quita que fueran de una calidad excepcional. Grandísimos artistas como el valenciano Josep Renau (entre todos, mi preferido) nos dejaron joyas de un altísimo valor. Un tesoro que parece haber sido arrastrado al olvido en el afán popular de borrar de la mente colectiva todo lo relacionado con la barbarie acontecida, mecanismo que, en realidad, usamos todos como medio para tomar distancia con los recuerdos que nos duelen. Supongo que si no fuera así, podríamos contar con uno o más museos de cartelería española en nuestro país.

Cartel de Renau

Gracias a Tim Berners-Lee existe Internet y todos podemos acceder de forma gratuita a este pasaje de nuestro pasado.

Os invito a que os deis una vuelta por los links que os adjunto bajo estas líneas, que os dejéis transportar a otra época, independientemente de vuestra tendencia política, y disfrutéis del paseo, sin pensar en otra cosa que no sea la calidad artística de lo que estáis contemplando.


http://www.sbhac.net/Republica/Carteles/Index.htm

http://www.elcantodelbuho.org/carteles/1L_propaganda.html


Y si os gusta lo que véis, además os recomiendo este libro:












"Diseño de protesta". Editorial Gustavo Gili (GG).

1 ideas:

N dijo...

Ho ho ho... tengo que mirar si encuentro alguno (el de diseño de protesta ya lo tengo).

Coincido completamente en que hay muy buenos carteles de las épocas de guerra. Tanto en España como los carteles constructivistas y la propaganda comunista tienen todos ese aire clásico a la vez que un aire moderno que pueden ir bien para cualquier trabajo en un momento dado.